miércoles, 2 de mayo de 2012

La telenovelera

Tiene esta especie su área de distribución principalmente...el salón de su casa. A ser posible con mesa camilla y estufita, copa, brasero o la fórmula bajo la mesa que más le convenga a cada uno. Calefacción al uso no, que es muy moderno. Y un sofá, de ésos que te envuelven y no te dejan salir. Debe ser por culpa del sofá por lo que se genera esta especie.

Me explico: La telenovelera se sienta en su ultracómodo sofá casa Acme y se queda atrapada. Enciende la televisión y...bueno, hay como 5 canales diferentes emitiendo una misma cosa: una telenovela. Una telenovela de cualquier país sudamericano cuyas principales características son:

-Protagonistas masculinos normalitos, aunque eso está mejorando, hay que decirlo. (William Levy está de muy buen ver).
-Protagonistas femeninas con el pecho, culo y sabe Dios cuántas cosas más fruto de la mano de un cirujano que las produce en serie. Eso sí, súperpelazo con tirabuzones de tenacilla y un maquillaje fantasía con mucho, mucho eyeliner.
-Habla afectada. O lloran, o gritan. Vamos, el tipo de habla ridícula quejumbrosa que resulta imposible imaginar contando chistes verdes.
-Argumento imposible: ella y él se aman, él la caga, se separan, luego resulta que son hermanos, y ella espera un hijo. ¡Oh Dios mío! Pero no, en realidad no son hermanos y el amor puede incluso con cuernos, asesinatos, malas malísimas que están encaprichadas del protagonista masculino, etcétera. Vamos, que ella es más bien tonta y todo lo perdona. ¡Viva el amor!

A grandes rasgos eso es una telenovela. Y aún así, La telenovelera ve al menos 7 u 8 al día. Y no te deja cambiar de canal para ver el 'Así se hace' del Discovery Max o cualquier cosa en la que no hablen con acento afectado. Se sabe los nombres...y te cuenta el argumento si te ha dado por compartir su espacio vital, es decir, el salón. Y quiere que te aficiones y la comentes con ella. Pero...gracias a internet y los ordenadores portátiles puedes fingir que estás ahí cuando en realidad estás describiendo una nueva especie de Fauna Ibérica.

Ays, qué pena de José Guillermo, con lo que ama a Camila Francisca...y espera...¡son hermanos!

sábado, 23 de abril de 2011

El Mi mercedes es un trasantántico

Tiene esta especie su principal área de distribución en su coche, perdón, su 'Mercedes clase C, modelo 220 diésel 170 cv, un pepino'. Dentro de su hábitat se desplaza a lo largo y ancho de nuestra hispánica geografía, sólo saliendo de él para ejercer ciertas necesidades que dentro de un coche, perdón, de un 'Mercedes clase C, modelo 220 diésel 170 cv, un pepino', no se pueden o deben realizar.

La principal característica de El Mi mercedes es un trasantántico es que opina que su coche, perdón, su 'Mercedes clase C, modelo 220 diésel 170 cv, un pepino', le confiere de un aura especial que le hace sentir superior al resto de los mortales, que conducimos coches. En mi caso, de un renault megane, muy normalito, que me lleva a todos sitios y con el que estoy muy contenta.

Explico la situación. Venía de clase de salsa, ya que A y yo hemos decidido dejar de ser patos mareados, y le estaba dejando en la puerta del piso de M, así que paré el coche en doble fila, dejando espacio suficiente como para que ocurriera lo que ocurrió. Lo que ocurrió es que pasaron: un ford focus, un megane igualito que el mío, un volvo s60, una ambulancia, un renault clio, una grúa de Mapfre, una citrôen berlingo y llegó entonces El Mi mercedes es un trasantántico.

El Mi mercedes es un trasantántico ante la ínfima posibilidad de tener el más mínimo roce con mi megancito se debió poner tremendamente nervioso, porque se quedó parado. Es que igual le caía una motita de polvo por estar a menos de 30 centímetros de un coche normal, como el mío, y eso, claro, no podía ser. Así que ejerció el saludo stándard del conductor encabronado, es decir, tocó el claxon.

Yo bajé la ventanilla para explicarle que si la grúa de Mapfre cabía, su coche, perdón, su 'Mercedes clase C, modelo 220 diésel 170 cv, un pepino', pasaría de sobra, pero no pude ni decir 'disculpe usted', cuando El Mi mercedes es un trasantántico comenzó a lanzarme piropos del tipo hija de puta quita el coche, sin atender a nada. Yo le dije que si me dejaba explicarle. Bueno en realidad lo que conseguir decir fue '¿Me dej' porque El Mi mercedes es un trasantántico continuó con su retahíla diciendo que no tenía nada que escuchar, que yo era @#~$¬\ y que o quitaba ya el coche o llamaba a la policía.

Ante semejante muestra de educación propia de una persona que ha pasado su vida instruyéndose en los mejores centros, cerré mi ventanilla y procedí al arte de ignorar. Como aquello debió gustarle mucho a El Mi mercedes es un trasantántico comenzó a hacerle fotos a mi coche con el móvil. Supongo que porque la situación quería dejarla en el recuerdo. En el intante en que la situación me aburría decidí irme de allí, ya que El Mi mercedes es un trasantántico se estaba tornando rojo bermellón y soltando auténtica poesía por su orificio bucal.

He de decir que dicho 'Mercedes clase C, modelo 220 diésel 170 cv, un pepino' tiene 2,008 metros de ancho, por 1,447 de altura, por 4,591 metros de longitud totales. La grúa de Mapfre tiene 2,49 metros de ancho, por 6,10 de longitud y 2,38 metros de altura. Sospecho que esto indica que la grúa es ligeramente más grande que el 'Mercedes clase C, modelo 220 diésel 170 cv, un pepino'.

Cuando avancé un poco, a una vertiginosa velocidad de 10 km/hora unos chavales me conminaron a detenerme para comentar lo sucedido, y a hacer esperar un poco a El Mi mercedes es un trasantántico. El Mi mercedes es un trasantántico se dispuso a seguir saludando con el claxon por lo que A dijo que en zona de hospital dicha práctica no está permitida. Entonces El Mi mercedes es un trasantántico respondió que era médico por lo que a mí me salió del alma decir que para ser médico no tenía educación. Supongo que El Mi mercedes es un trasantántico estaría estresado porque le había caído una mota de polvo a su 'Mercedes clase C, modelo 220 diésel 170 cv, un pepino' procedente de uno de los árboles que hay por allí.

Finalmente paré cerca del piso de A y nos quedamos charlando, bien aparcada por si acaso aparecía otro espécimen de esta espcie. Pero no, el que apareció fue el mismo El Mi mercedes es un trasantántico que comenzó a amenazarme a través del cristal. Me dijo que me acordaría de aquello y siguió lanzándome piropos que elevaron mi autoestima al infinito. Yo le pregunté si me estaba amenazando con lo que respondió que sí y como seguía dando muestra de su elevado nivel educativo continué ejerciendo el arte de ignorar. Hasta que se marchó.

Ays...si es que no hay como tener un 'Mercedes clase C, modelo 220 diésel 170 cv, un pepino' para vivir estresado de la peineta y sin saber medir bien a la hora de conducir. Con lo fácil que es autorrecetarse viagra y soltar todo ese estrés haciendo cositas con el esposo o esposa, archivo adjunto, novi@ o lo que cada uno quiera o tenga...

Animalito....

lunes, 18 de abril de 2011

El peluche filósofo

Dije que iba a escribir sobre esta especie y aquí estoy...tratando de describirla en un post no excesivamente largo. Porque la especie tiene miga. De pan y de cuña, o de cualquier otro alimento que conlleve muuuuuucha harina.
El área de distribución de El peluche filósofo es básicamente su casa, hogar o república independiente de Ikea; y el denominado tranqui-bar. El tranqui-bar es ese sitio donde vas con los colegas a tomarte un nestea (sin hielo, que se agua) mientras charlas sobre lo que sea, porque la música está a un nivel que lo permite, no como en la discoteca, y es aquí donde El peluche filósofo se crece.
El peluche filósofo se caracteriza físicamente en que es como un peluche. Tiene ricitos. Ojitos simpáticos. Siempre sonríe. Dan ganas de abrazarlo. Parece tierno. Pero como dijo M...'Es como Franco, por fuera da penita pero por dentro es un cabrón'. Y eso se debe a la filosofía. La filosofía le transformó y le convirtió en un ser tremendamente preguntón. Y no son preguntas tipo ¿qué número de calzado usas? No. Eso es fácil. Respondes 'El 41'. Te responde 'Podrías dormir de pie'. Y punto pelota.
No, El peluche filósofo no se conforma con eso. Te hace preguntas y preguntas, hasta del tipo a qué huelen las nubes, mientras sonríe. Con esa carita no puedes cabrearte, sólo ponerte roja como un tomate, porque encima hace observaciones de las que se ha dado cuenta pero que tú no quieres que nadie haga en voz alta, porque básicamente te mueres de vergüenza. Consigue que pases del blanco pared al rojo cangrejito en cuestión de milisegundos. Eso hace que resaltes y te mueras aún más de vergüenza. Y lo que podría pasar por una observación sin importancia para los demás llama la atención porque El peluche filósofo ha hecho que parezcas una bombilla del barrio rojo de Ámsterdam.
Y se queda tan ancho, sonríe. Expande su caja torácica. Lo ha conseguido. Ha hecho que la chica tímida que tienes escondida salga a flote. Con lo que te cuesta esconderla y él tiene una tremenda facilidad para llamarla a filas. Ahí estás tú y tu versión tímida, peleando internamente a ver quién consigue salir. Gana ella, por supuesto. Gana El peluche filósofo.
Y el muy....Franco....se despide con un abrazo y no puedes negárselo. Con esos ricitos es imposible.
Ays


sábado, 3 de julio de 2010

La burraca cincuentona encabronada al volante

Tuvimos la 'fortuna' de toparnos con esta especie un día, en Huelva. La experiencia nos llenó no de orgullo y satisfacción, sino de encabronamiento y acojone supremo.
El asunto fue en una rotonda, por lo que deduzco que el hábitat de esta especie se distribuye donde haya carreteras, y si son carreteras donde por su encabronamiento pueden provocar un accidente de tráfico como el de cierto videojuego de cuyo nombre no quiero acordarme, mejor.
Pues bien, estando en la rotonda, una estupenda rotonda de 3 carriles, por el central ya que teníamos que dar 3/4 de vuelta a la msima, La burraca cincuentona encabronada al volante, que iba en un peugeot 307 azul marino decidió que, a pesar de ir por el carril interno, tenía que coger esa salida y que nosotros, que seguíamos la lógica trayectoria circular, nos habíamos interpuesto en su camino, por lo que nos obligó a tomar la salida a Gibraleón.
Encima de que nos obligó a meternos ahí, La burraca cincuentona encabronada al volante iba detrás gesticulando tiernamente con los dedos, haciéndonos llegar todo su amor. Así que yo, que no iba conduciendo, me giré y le tiré besitos y le dije adiós. Eso debió aumentar su amor, porque se puso roja como un tomate, hasta el punto que comencé a ver humillo emanando de su pelo teñido con muy mal gusto, por cierto.
Habiendo línea continua y para seguir mostrándonos su aprecio, nos adelantó, y comenzó a circular cada vez más despacio, hasta frenar en el arcén. Marina, muy digna ella, adelantó a La burraca cincuentona encabronada al volante y seguimos mientras les veía bajarse del coche (ya que llevaba a su homólogo masculino de copiloto) y llamarnos de todo por no parar y bajarnos del coche para mostrarnos todos físicamente el cariño tan intenso que nos habíamos cogido en esos breves instantes.
En fin, que se pusieron a intentar alcanzarnos, hasta que nos las 'hicimos de Tupamaro' y dimos la vuelta para volver a la súper-rotonda y continuar nuestro camino.
Ante esto yo me pregunto...¿por qué la gente no sale de casa con la pajilla ya hecha y así iríamos más tranquilos y felices por la vida?

El kinki desgraciao

Tiene esta especie su lugar principal de distribución su casa, o bien los suburbios de la ciudad-pueblo-aldea donde se sitúa. Más que nada porque para sobrevivir necesita andar trapicheando con sustancias que hacen que uno tenga una percepcion alterada de la realidad.
El kinki desgraciao no tiene nunca la culpa de nada. Nunca. Él trapichea porque la gente es muy mala.
El kinki desgraciao se droga o mejor dicho...de vez en cuando se desmarca con una pequeña ayudita porque la gente es muy mala.
El kinki desgraciao viste como si le hubiera pasado un huracán encima porque la gente es muy mala.
El kinki desgraciao quiere encontrar trabajo, pero no lo busca porque la gente es muy mala.
El kinki desgraciao no tiene carné de conducir, porque no va a la autoescuela porque la gente es muy mala.
El kinki desgraciao no come sano porque la gente es muy mala. Prefiere alimentarse de pastelitos que le dan azúcar para huir de la policía.
El kinki desgraciao arrastra las palabras porque la gente es muy mala:
-Hola
-Holllllaaaaa....cccooommmmo essssssssssssssshtassssssssssh
-Oye no entiendo un carajod e lo que dices...¿Te has fumado algo?
-No....yoooo hablooosss assssshí para queee la geeeeeenntee no me ennnntiennnnda y nnno nosssss pillennnn losssss malllooosssss
-Vamos, para que no se entere la policía de que estáis pasando droga.
-Sssssssssshíi
Ésta es una gran característica de El kinki desgraciao: no se le entiende un carajo, pero en realidad da igual, porque como siempre va con su estado de percepción alterado, tampoco es que entienda lo que dices. Oye las palabras, pero en su cerebro apenas quedan ya dos neuronas, y están peleadas, con lo cual es incapaz de recordar la primera palabra que dijiste y de comprender una frase completa.
Por lo tanto lo mejor es utilizar frases cortas y responder con monosílabos. Y para una charlatana como yo...se pone la cosa fea.
El kinki desgraciao es de las pocas especies que tiene la facultad de ponerme de los nervios.
Dicho está

martes, 22 de junio de 2010

Breve clasificación del buitre discotequero

Como no me apetece extenderme mucho en la descripción de los especímenes que nos ocupan hoy, los he agrupado en una sola superespecie, ya que tienen ciertas cosas en común. La primera es el hábitat, claro. Sirve cualquier sitio con música alta, oscuridad, algún foco ultravioleta, litros de alcohol y unos baños con una deficiente higiene. Ahí la superespecie El buitre discotequero se encuentra como pez en el agua, o lo intenta. Dada esta premisa, y que su principal comportamiento se encamina a la misión 'ligar con cualquier cosa que pueda llevar falda sin resultar ridícula' haré un minirrepaso de los que recuerdo, aunque sospecho que deberé continuar en posteriores capítulos.

En primer lugar, aunque aún dudando si pertenece a una especie de Fauna Ibérica tenemos a El buitre guiri que no habla ni papa de español. Este tío es brutal. Se acerca, no te dice ni hola y tira de tu brazo como si fuera la correa del perro que tiene que sacar a pasear, para arrastrarte al centro de la pista e intentar bailar contigo. Todo sin decir ni pío. Ahí, con dos cojones. Entonces cuando te suelta le dices que nones y te largas corriendo. Y te pasas la noche huyendo del sujeto por si le da el punto otra vez. Decidí clasificarlo dada su abundancia en...en...en todas partes.

En segundo lugar está El buitre reiterativo. Éste se pasa la noche pasando alrededor de donde tú estás, dudando si acercarse. Pasa una vez como para ir al baño, vuelve a su sitio, eso sí, sin quitarte ojo, aunque tenga que hacer una maniobra giratoria de cabeza digna de la niña del exorcista. Luego vuelve a ir al baño. Si vas a la barra, estará ahí en 2 segundos. Si te quieres tirar por la barandilla, estará también cerca. El caso es que le veas bien. Y cuando has decidido que no tiene un problema de vejiga, se acerca para decirte algo así como 'Jeje, hola, mira qué cosas, tú y yo hacemos juego'. Sólo porque lleva una camisa del color de tu top. Tú educadamente echas mano (después de un ratito de ser correcta) de la maniobra 'voy al baño porque quiero que desaparezcas'. Te vas y cuando vuelves, a otro punto, él estará ahí de nuevo y se acercará varias veces durante toda la noche.

En tercer lugar tenemos al El buitre lapa. Es ése que se presenta dándote dos besos muy cerca de los labios, a ver si se le escapa la lengua, y se te queda pegado como un chicle al pelo. Cuanto más borde te pones, más se te pega. Como un chicle en el pelo. Y aunque le mandes directamente a la mierda, sigue intentando toquetearte, o manteniendo contacto físico. Como un chicle en el pelo. Mejor lo llamaré El buitre chicle en el pelo.

En cuarto lugar mencionaré a El buitre bailarín correcto. Es discreto, así que se sobrelleva bien. Menos mal. Simplemente se arrima a bailar contigo y cuando ve que no le sigues el juego, se aleja y se queda a unos dos metros. Así da gusto.


La cajera coñona

Tiene esta especie su zona de distribución en los lineales de cajas de cualquier supermercado, pero hasta ahora nunca había encontrado tantos especímenes juntos como en Carrefour. No sé si se debe a una extraña y desesperante política de contratación, pero en las cajas del Carrefour donde voy todos pertenecen a esta especie.
La principal característica de La cajera coñona es la lentitud. Pero no una lentitud normal, no. Es una lentitud tal que para comprar una triste caja de leche puedes estar 20 minutos en un día en que no haya cola. Pondré un ejemplo real.
Viernes, 12:00, Carrefour. Entro dispuesta a comprar merluza, jureles y un kilo de sardinas, que nos ha dado el día pescadero. Todo va metido en su bolsa individual y sellada, con su etiqueta bien visible. Cada bolsa individual va metida en una bolsa semitransparente que deja translucir la etiqueta para que en caja no haya problemas y no haya que abrir la bolsa.
12:10. Llego a caja. Hay una sola persona con un pack de 8 yogures desnatados delante mía.
12.20. La cajera coñona se dedica a preguntar si está a dieta la persona que compra dichos yogures
12.25. La cajera coñona pasa el código de barras por el lector de infrarrojos. Son 1'95
12.26. La pobre incauta le da 2 €
12.30. La cajera coñona cuenta de uno en uno 5 moneditas de un céntimo. Se equivoca, los echa en el cajetín y vuelve a contar.
12.25. La cajera coñona se percata de que también existen monedas de 5 céntimos y le da una a la pobre incauta.
12.27. La cajera coñona consigue cortar el ticket y se lo da, por fin me toca a mí.
12.28. La cajera coñona se da cuenta de que mi compra es de pescado y pone cara de asco. Este miembro de la especie en concreto tiene un sobrepeso importante, así que lo de la comida sana sospecho que no va mucho con ella.
12.30. La cajera coñona coge con la puntita de los dedos la bolsa de la merluza. La pasa con mucho cuidadito y la pone en la cinta transportadora. A velocidad del rayo la meto en una bolsa de plástico.
12.35. La cajera coñona pulveriza limpiacristales sobre la cinta, y pasa el paño, como si estuviera limpiando un cristal de bohemia, vamos, a velocidad de tortuga coja.
12.40. La cajera coñona coge otra vez con la punta de los dedos, como si aquello fuera radiactivo, la bolsa con los jureles. Mis ojos pasan del azul al rojo en llamas. Quiero asesinarla. La cajera coñona, que sólo es pescado hija, el día que compre condones no sé qué harás.
12.45. La cajera coñona repite la operación con el limpiacristales. A velocidad aún menor. Me imagino saltando sobe ella puñal en mano y arrancándole las vísceras de golpe. Visualizo a una de mis clientas llegar a la herborístería. Menos mal que tiene que ir al servicio, lo que me da algo de tiempo.
12.50. La cajera coñona ahora coge las sardinas. Las sardinas a la plancha están de vicio. No entiendo su cara.
12.55. Mientras La cajera coñona repite con el limpiacristales, Ana me llama al súper-móvil de Hello Kitty, que es el del trabajo. Sí señor, somos una empresa seria.
13.00 Sí Ana, hija, es que no sé que pasa que parece ser que el pescado es radiactivo. Llevo aqui una hora pero estoy a punto de pagar, no te preocupes que ya voy.
13.05. Son 9'55 €. Le saco la tarjeta y el carnet de conducir.
-Anda, te llamas Azul
-Sí, mi padre estaba inspirao, ¿podrías cobrarme que tengo ya 5 personas esperándome en la consulta de la herboristería y sólo hace una hora que estoy intentando pagar?
-Pero qué nombre tan chulo, ojalá...
-A ver, que tengo prisa, creo que he tenido no paciencia, sino lo siguiente. Algún día hablaremos sobre mi nombre pero no es el momento, pasa la tarjeta por favor o te dejo todo aquí colgado y te las apañas para anular el ticket (dudo que sepa hacerlo).
13.20. La cajera coñona POR FIN me da mi ticket y salgo de allí echando leches. Tengo a 5 clientas esperándome con cara de desesperación y me disculpo. Lo entienden porque también lo sufren cada vez que vienen a comprar a Carrefour.
Señores de Carrefour...sólo pido que contraten a una sola que no pertenezca a esta especie. Me conformo. De verdad. Tiempo total de compra....casi hora y media.
MANDA HUEVOS

viernes, 18 de junio de 2010

El anticomercial

Tiene esta especie su zona de distribución en cualquier comercio que necesite que le distribuyan productos. O más bien esa debería ser su área de distribución, porque en estos lugares ni le han visto, no confían en que con quien hablan por teléfono sea realmente una persona. En mi caso, por tocarme de cerca hablaré de tiendas de herbodietética.

El anticomercial se caracteriza básicamente por no hacer nada. Cuando digo nada...es nada. Por no hacer, ni coge los pedidos de esos clientes que no se sabe demasiado bien cómo ha conseguido, aunque suelen ser heredados de un comercial anterior a él, que sí que trabajaba.

Cuando trabaja en equipo, El anticomercial tiene la cojonuda suerte de que el resto del equipo es buenísimo y le hace todo el trabajo, con lo cual El anticomercial se lo lleva calentito, desde el salón de su casa. Y ni aunque le pillen escaqueándose va a admitir que estaba dedicándose al fino arte de hacerse trencitas con los pelos de las pelotas...para nada...la que miente eres tú:
-El anticomercial, soy Azul, que mira, que en Aleste no hay ni dren, ni alcachofa, como te dije que les pusieras en el pedido...la semana pasada.
-¿Cómo que no? Si yo se lo he llevado, de hecho personalmente
-El anticomercial, vamos a ver....que estoy delante de la estantería, que ni hay dren ni hay alcachofa. Que no se los has traído. O no sé en qué universo paralelo te has hecho a la idea de que el dren y la alcachofa se traen solos.
-Sí claro. Pues yo lo llevé.
-Este....a ver, El anticomercial, ¿Tú eres tonto o fumas chicle? Por si no te estás dando cuenta...me estás mintiendo en toda mi oreja, no me mientes en la cara porque te estoy llamando por teléfono hijo.
Y lo más gracioso es que sigue empeñado en hacerte ver que la que miente eres tú, aunque en la estantería haya un hueco reluciente sin dren ni alcachofa y que te es imprescindible para trabajar.
Este tío es perro, flojo...y aún no tengo claro si es tonto, o demasiado listo.
En fín....

miércoles, 16 de junio de 2010

La limpiadora sargenta

Tiene la limpiadora sargenta su hábitat natural en cualquier sitio donde sea necesaria una limpieza habitual y en la que el tránsito de personas sea frecuente. En este caso me la encontré en el departamento de bioquímica. Se caracteriza la limpiadora sargenta por tener unas dotes de ordeno y mando impropias para el trabajo que desarrolla en el lugar donde lo desarrolla. Vamos, que manda más que un coronel.
Descubrí que se trataba de esta especie porque ni me dejó entrar al departamento a esperar a Ai que estaba en revisión de un examen, sino que me echó diciendo 'estoy limpiando y aquí no entra nadie, además, voy a cerrar ya'. Hay que decir que con el modelito bata rosa, zuecos hospitalarios grises, antaño blancos, y mocho del tono de los zuecos, la limpiadora sargenta, con su metrocincuenta de estatura me acojonó de tal forma que salí de allí con el rabo entre las piernas. Y yo no tengo rabo. Creo.
Y ni siquiera dejó entrar a otros alumnos que también iban a revisión. Y digo yo...¿no podría algún lumbreras contratar a una legión de la limpiadora sargenta para que pongan derechos a más de uno y de dos? Lo digo por ZP y compañía, los niñatos, y un montón de etcéteras que seguro que todos tenemos en mente. Con ellas, ¡¡¡España iba p'arriba!!!

El futbolero relatón

Tiene esta especie amplia distribución en el sofá más cómodo del salón de su casa. Y digo amplia por lo orondo de su circunferencia abdominal. El futbolero relatón suele ser de mediana edad, y el ejercicio más intenso que ha hecho es echarle un polvete de vez en cuando a su señora, fruto del cual aparece esporádicamente una de esas cosas llamadas hijos.
Se le nota en pleno apogeo a El futbolero relatón ante un partido de fútbol, bien sea de su equipo favorito o bien de la selección española. Y suele ser seguidor de un equipo más bien de los últimos puestos de la clasificación, osea, que encima es masoca. Pero por supuesto sabe de fútbol más que nadie.
-Pero, pero, pero...valiente entrenador...¡Bigotes, bigotes...saca a Pedro de una vez! ¿Te estás enterando?
Pues no, El futbolero relatón, más que nada porque el señor Vicente del Bosque se encontraba rodeado de unos cuantos miles de futboleros gritando y metiendo ruido...¡Ah! Y por el pequeño detalle de que se encuentra a unos cuantos de miles de kilómetros. Todo esto tornando de un tono facial del blanco humano o color carne de toda al vida al rojo bermellón...como si fuera un guiri alemán que ha venido a Andalucía (Andalucía mucho bonito, mucho sol).
-Vamos, ¡si es que me pongo yo y meto ese gol!
Claro, El futbolero relatón, cómo que tú das un paseo de medio kilómetro y ya piensas que has corrido la maratón de Nueva York. Qué potencia de pierna...qué potencia de patada...
Qué potencia de grito y qué manera de relatar...y todo viniendo de un señor cuyo mayor ejercicio es echar un polvete de vez en cuando. Pero seguro que esta noche, que ha perdido España, ni va a caer esa breva, ni va a dormir del disgusto.
¡Qué estrés!

El retornador

Tintirotinnnn....supermassive black hole...nanaranana....(móvil sonando)
-¿Diga?
-¿Azul?
-Sí, soy yo, ¿quién eres?
-Hola, soy El retornador....
Coño, cuelgo o no cuelgo....no puede ser, a ver qué quiere.
-¿Mande?
-Hola, mira...es que...
-A ver El retornador, ¿qué quieres?
-No, nada, que había pensado que si te parece bien y eso...si quieres...podríamos vernos y reconciliarnos.
Agárrate los machos. Después de 6 meses de dejarlo, coge El retornador, me llama y pretende así, sin anestesia que yo baje a Sevilla abiertita de patas o de lo que sea y me reconcilie con él. En eso estaba yo pensando.
Tiene esta especie su lugar de distribución en cualquier sitio, y se caracteriza normalmente por llamarla a una 6 meses después de dejarlo porque de repente un día, rascándose el pene con la mano izquierda porque la derecha la tiene desgastada de tanto masturbarse, se acuerda de que servidora es fantástica. No soy la única que tiene un miembro de El retornador, de hecho todas mis amigas tienen uno.
Y cada cual tiene una idea más peregrina de lo que va a suceder cuando decide ponerse en contacto con su ex. Claro, es que todas las chicas de esta ciudad estamos deseandito que El retornador nos llame, cuando normalmente la cosa termina porque a El retornador no le interesa, o porque nos ha plantado una cornamenta de metro y medio.
¿En qué están pensando los hombres de este país? La respuesta suele ser clara: si de nosotros dependiera que la especie humana no se extinguiera....al carajo la especie humana. Aún así alguna cae...
Chicas...sed fuertes, que para un polvo hay muchos especímenes por ahí que no son El retornador.

domingo, 6 de junio de 2010

La riñ-o-matic

Es ésta una especie amplísimamente distribuida por todo el planeta, ya que para pertenecer a ella normalmente se cumplen dos requisitos:
1º. Ser mujer
2º. Haber parido
Teniendo esas dos características una tiene aproximadamente un 90% de posibilidades de ser La riñ-o-matic. El 10% restante debo suponer que existe, pero yo no he encontrado ninguna individua que cumpla con lo anterior sin pertenecer a esta especie.
La riñ-o-matic se caracteriza por una sola cosa. Riñe. Siempre. Por todo. Pondré un ejemplo:
Anoche cuando mi propio espécimen de La riñ-o-matic llegó a casa (porque yo también tengo una) pensé que no encontraría motivos para reñir. Me había pasado unas 3 horas más o menos cumpliendo con tareas caseras que evidentemente odio, pero era como un reto, para ver si tenía narices de encontrar algo que no le gustara. Pues lo encontró. Entró, afiló su olfato busca-cosas-por-las-que-poder-reñir-a-la-individua-que-está-en-el-sofá-y-que-tanto-dolor-me-costó-traer-al-mundo y apareció emergiendo de la cocina con el motivo. Yo había tirado la basura.
-¿Por qué has tirado la basura?
-Porque estaba llena, mamá.
-Tú no generas tanta basura como para llenarla y tu padre y yo la tiramos esta mañana.
-Pues hoy sí, que estaba inspirada.
-Me parece que me estás engañando y has tirado algo que no quieres que vea.
Claro, es que los viernes monto un laboratorio clandestino de MDA y lo vendo entre los vecinos para sacarme unas pelas, como siempre tengo tanto dinero...Si tiro la basura malo, si no la tiro, también malo.
Otra cosa que le suele pasar a La riñ-o-matic es que es tremendamente desconfiada. Vaya, que llevo 29 años conviviendo con la mía, que de no mentir me he metido en problemas porque con mi sinceridad le he dicho cosas que son normales pero que no le gustan (no, mamá, no soy virgen con 29 años...¿qué esperaba? O 'Sí, mamá, me he tomado un cubata, de Ballantine's') y aún así me sigue tildando de mentirosa. Estoy por comprarle una detector de mentiras portátil a ver si se convence.
-¿Dónde vas?
-He quedado con P
-¿Qué vais a hacer?
-Cosas, yo que sé.
-Qué embustera eres.
-¿¿¿¿????
-Tú has quedado con tus amigas para irte de cachondeo.
Claro, quedar con mis amigas es algo que tengo que ocultar...y quedar con P es preferible, sabiendo qué cosas pasan cuando un chico y una chica que se gustan se encuentran...para una madre...para mí por supuesto
¿Habría que redefinir a La riñ-o-matic como mami paranoia?

El agregador

Tiene esta especie su hábitat en la red de redes, es decir, internet. Y es que cuando no sale de casa, se conecta, cosa que hace muy frecuentemente. Dado que en la tele sólo ponen chufla y para ver anuncios con trocitos de series insertados, El agregador utiliza la red como su segundo hogar, virtual, claro.
El agregador rastrea incesantemente en las redes sociales en busca de nuevas víctimas. Busca, rebusca y si encuentra algo mejor, lo agrega. Es decir, El agregador cuando ve en tuenti, facebook, badoo o lo que sea la foto de una niña o niño, según el caso, que le parezca aceptable le envía un mensajito sin venir a cuento. Tipo:
-Olaaaa
Porque nunca recuerda que hola se escribe con h, así que te manda una ola marina aunque estemos en enero.
-¿Te conozco?
-Sí
-¿De qué?
-De aquí.
Claro, de toda la vida vamos
-¿Me das tu msn?
¿Y con qué mensajeo yo, chaval? Ni que le diera el msn a todo el mundo, que bastante pirado hay por ahí. Y le dices que no, y se mosquea. En eso estaba yo pensando. De paso te doy mi móvil, dirección, número de cuenta y número de la seguridad social...y todo por una ola intempestiva que me mandaste aunque estuviéramos en enero.
Aaaays

sábado, 3 de enero de 2009

El invitador

Pobre especie la que voy a describir a continuación. Y no por pobre económicamente, que no debe serlo, o al menos no mucho. El invitador tiene su hábitat natural en esos templos del ligue fácil que abundan por la geografía española (en realidad por la geografía mundial): la discoteca.

Se mueve en ellas como pez en el agua, conoce a los camareros, las camareras, a los porteros, al armario empotrado...perdón, segurata, y tiene acceso a la zona VIP. Aprovechándose de eso, El invitador elige a su presa o presas e inicia el acercamiento:

-¿Estáis solas?

-Sí

-No me lo creo, con ese arte...

Como si la artista en cuestión necesitara un regimiento para pasarlo bien.

-¿Os veníos a la zona VIP (y he aquí el quid de la cuestión) y os invito a una copa?

Y te vas a la zona VIP, te dejas invitar, y en cuanto has divisado a algún maromo de buen ver decides que El invitador se va a quedar con un palmo de narices y que tú y tu amiga vais a huir vía baño de señoritas. O sin divisar, simplemente cuando inicia un intento de baile porno-erótico-festivo con intento de acercamiento bucal. En ese caso...la maniobra de baile-alejamiento es complicada, pero una tiene un amigo en el África Corps, y eso da para aprender mucho.

Y puede suceder que encuentres un especimen de maromo buenorro con el que te apetezca algo y entonces El invitador se queda en su zona VIP, con su cubata, y mirándote con cara de: Te he invitado, me perteneces.

Posesiva esta especie...pero peligrosa. Sobre todo...peligra su economía. Por lo demás...inofensivo.

El perro flauta

Como buena bióloga que soy diré que donde más especímenes me he encontrado de El perro flauta es en la facultad de Biología y en la Alameda. También diré por qué yo me excluyo de esta especie. Tiene El perro flauta su lugar de disperion favorito en el césped. Básicamente acompañado de dos cosas: una litrona bien fresquita (Cruzcampo o marca barata del Supersol, que es lo que cae más cercano) y una bellotita de sustancias obtenidas de ciertas plantaciones situadas en el monte Ketama. El perro es opcional, pero suelen tenerlo aunque sea en casa, de marca la bellota, por supuesto.

Las especímenes femeninas de El perro flauta suelen además tener una característica muy natural, pero poco vista en los tiempos de silkepiles, lásers y ceras que acompañan: la ausencia de depilación. Una saluda a una especimen femenina de El perro flauta con la mano y se encuentra un matorral sobaquil que además no oculta, sino que suelen llevar camisetas de tirante fino en verano para mostrarlo en todo su esplendor. 

Otra característica de El perro flauta es la alergia al agua con jabón. Al menos en las rastas. Ojo, que esto no es imprescindible para pertenecer a esta especie, que los hay que llevan unas rastas en las que se podrían hacer cultivos asépticos, pero la falta de higiene suele ser común a la mayoría de especímenes de El perro flauta.

Y por todo esto y a pesar de haber estudiado biología (si no, este blog no tendría mucho sentido), cualquiera que me conozca minimamente entenderá por qué no pertenezco a esta especie: me depilo compulsivamente, me ducho hasta que la piel se me queda de textura de plástico, no me gusta la cerveza y jamás he fumado. 

Soy una bióloga que no ha probado los porros. Ya lo sé, soy rara. 

sábado, 29 de noviembre de 2008

El comercial

Acojonante esta especie, sí señor. No sé cuánta gente tiene la 'suerte' de tener contacto con individuos de esta especie, pero mi madre, por tener una tienda, es decir, estar confinada en un lugar público, recibe al menos una visita de El comercial diaria. Y yo he estado presente en algunas de sus actuaciones.
 
No necesariamente tienen que venir individuos de El comercial relacionados con el sector al que está dedicada la tienda. Ni mucho menos, vienen vendiendo seguridad, comida, una fuentecita de ésas de agua (por cierto, ¿sabrán que el agua del grifo en Sevilla tiene una calidad superior a la de muchas aguas embotelladas? No lo digo yo, tengo el estudio que lo demuestra en la estantería), telefonía...Los de telefonía y telecomunicaciones me divierten mucho, porque mi madre les hace llamarme a mí esté donde esté yo y que me cuenten a mí el rollo. Y claro...yo digo que de móviles que no tienen cámara de vídeo, mp3 y radio (todo junto, cosa que es casi imposible) nanai.
 
Los mejores son los de cursos de inglés:
-Buenas, ¿le interesa un curso de inglés?
-¿A mí, para qué?
-¿Usted sabe que el inglés es el idioma más hablado del mundo?
-Pues no, es el chino...pero...¿vamos a seguir dándoles ventaja?
 
El comercial por vender...le vendería un arsenal nuclear al Dalai Lama. O haría que Bush implantara energía solar en todo E.E.U.U. ¿A que a los de Greenpeace no se les ha ocurrido mandarle un individuo de El comercial a Bush para que reconsidere su política ecológica? Seguro que con eso el protocolo de Kioto no sólo se cumplía, sino que se quedaría en bragas.
 
Si es que no sabemos aprovechar las especies que tenemos.

El backstreet boy

Tiene El backstreet boy un área de distribución que depende de la ciudad donde lo busquemos, ya que cuanto más grande es la ciudad, más discotecas tiene, y es en estos lugares de esparcimiento y perversión donde El backstreet boy prefiere estar. 
Se reconoce a El backstreet boy básicamente por su estética. Suelen llevar vaqueros marca-paquete (nena, mira ahí, sí, ahí, donde tengo el cerebro), camiseta ajustada marca-musculitos (me pincho Winstrol cada 6 meses) y mirada perdonavidas. ¡Oh Dios, qué bueno estoy! Dad gracias al cielo, nenas, que podéis mirarme.
Cuando una cae cerca de El backstreet boy comprueba que no es que tenga un tic pélvico, sino que es su forma de bailar. Yo que pensaba que el pobrecito estaba poseído por la testosterona e intentaba señalar el territorio por si alguna chati se acercaba y caía indudablemente en sus redes para un polvete decepcionante y resulta que no, que es que El backstreet boy baila así.
Por supuesto, El backstreet boy cree que el simple hecho de mirar a una chica va a hacer que a ella se le caigan las bragas de gusto y que mr Winstrol le va a proporcionar sexo con cierta frecuencia, pero como la conversación que tiene El backstreet boy suele ser más limitada que el presupuesto del gobierno en educación, la chica que cae en su red pélvica suele ser tipo La Barbie tonta. Winstrol y silicona los cría y ellos se juntan. 

lunes, 24 de noviembre de 2008

La barbie tonta

Yo de verdad pensaba que esta especie se había extinguido. Pero anteayer comprobé atónita que no, que existen, y que tienen la manía de apuntarse juntas a las prácticas d laboratorio.
 
La barbie tonta tiene como su principal hábitat cualquiera donde pueda encontrar machos ibéricos que se pongan testosterónicos perdidos ante su presencia. Tan testosterónicos que su coeficiente intelectual baja unos 50 puntos aproximadamente y sólo aciertan a decir 'jijiji' mirando las tetas de La barbie tonta.
 
La barbie tonta se define como aquella individua que sólo se preocupa de su maquillaje, acostumbra a tener buen
cuerpo, pero la cara es lo de menos, porque el maquillaje la tapa por completo. Durante una práctica de laboratorio se equivocará varias veces, echando a perder los resultados finales, poniendo en peligro el informe y notas del resto de alumnos, pero sólo acertará a decir cosas como 'uys, tía, la he cagado, jijiji'. Y el macho testosterónico le mirará las tetas y dirá: 'jijiji, no pasa nada' pensando 'A tí te equivocaba yo'.
 
Lo bueno de haber descubierto la abundancia de individuas de La barbie tonta y de machos testosterónicos ante su presencia es que queda una esperanza para los biólogos que quedamos, ya que ante tan poca competencia, obtendremos trabajo, seguro. (Ley biológica fundamental). Y La barbie tonta puede seguir poniendo posturitas.

La espesa

Tiene La espesa un hábitat reducido, muy reducido, vamos que lo que le gustan son los habitáculos pequeños tipo coche, despacho, consulta de dietista (aghs). Cuanto menor es el número de metros cuadrados donde pueda encerrarse, mejor, ya que allí puede La espesa hacer hincapié en su mayor característica: su olor corporal.
Su olor corporal viene determinado por otra característica estrictamente necesaria para pertenecer a a especie La espesa: auténtica y genuina fobia al agua, y si viene acompañada de jabón o gel de baño, el pánico experimentado llega a límites insospechados. Tanto es así que prefiere disminuir su sociabilidad hasta el punto de resultar casi una hermitaña antes que acercarse al líquido elemento. Ni siquiera lo ingiere: prefiere cocacola o espirituosos.
Uno no ve llegar a La espesa, la huele. Bueno, no la huele, sino que el hedor le abofetea a uno de tal manera que le marea los 5 y hasta el sexto sentido que dicen que tenemos. Y si La espesa se encuentra en la denominada fase gilipollas (es decir, la regla, porque vaya proceso natural más cansino), su hedor se acentúa hasta el punto que ni una servidora, que ha diseccionado peces descompuestos sin que se le caigan los anillos (más que nada porque no suelo llevar) puede reprimir las ganas de echar hasta la primera papilla.
Así que te viene La espesa a la dieta, y la que adelgazas eres tú, pero porque eres incapaz de comer durante 3 días a causa de tener el perfume instalado en la fosa nasal con muy poquitas ganas de marcharse.
Señoras, ducharse quita 3 quilos, de mierda.

viernes, 21 de noviembre de 2008

La pobre de mí que he heredado

¡Ooooh! Menudo tocamiento de ovarios me produce esta especie. Hoy al llegar de la Macarena, donde Ai y yo vamos a un curso de libre configuración sobre solidaridad (sí, queremos fundar una ONG, los 6 créditos de libre configuración no tienen nada que ver con la elección de esta asignatura), estaban en la tienda el trío lalala. Es una forma de llamarlas, son 3 mujeres en la cincuentena que van juntas a todas partes. De hecho si veo a una de ellas sola por la calle, como que me extraño. Y me he dado cuenta de que la que más nerviosa me pone pertenece a la especie La pobre de mí que he heredado.

Tras el saludo cordial y educado que acostumbro a ofrecer a gente que lleva el suficiente tiempo yendo a la tienda como para haberme visto en mi época preadolescente, La pobre de mí que he heredado me ha cogido por banda y me ha hecho el típico interrogatorio de alguien que hace años que no te ve: qué tal la carrera, tienes novio, qué piensas hacer cuando termines... Y acto seguido ha empezado.

Ha empezado su retahíla con voz apesadumbrada. Pues es que mi tío-abuelo Cipriano, al que he visto una vez en toda mi vida y me cayó bastante mal, se ha muerto, fíjate que desgracia. Y le respondes: 'Vaya, lo siento'. Lo cual es evidentemente mentira, porque tú al tal Cipriano le tenías el mismo afecto que al mandril que te lanzó un cacahuete en el zoo y acertó en tu ojo.

El caso es que el tal Cipriano no tenía más familia. Y que podía limpiarse el ano después de haber defecado a razón de una deposición diaria con billetes de 500€ (los moraditos, tan bonitos ellos, los que los han visto me darán la razón. Es casi como ver a Dios). Con lo cual supones que La pobre de mí que he heredado ha recibido una suma de dinero tal que podría comprarle pañales de Christian Dior a un chihuahua al que llamaría Tinkerbell.

Por tanto, el trauma que ahora invade a La pobre de mí que he heredado es que tiene que pagar a hacienda una bonita suma, que por supuesto dejaría en su cuenta corriente billetitos de Bin Laden como para jubilar a las 20 generaciones que le siguieran, si tuviera descendencia (aunque para ésta ya es algo tarde). Y te lo dice con cara de pena. Y añade 'Fíjate, también tengo que pagar por los 3 dúplex -200 metros cada uno, por lo menos-que me ha dejado en República Argentina, La Buhaira y Luis Montoto'. No son calles precisamente baratas, no. Y te acuerdas de que cuando curres a lo máximo que podrás aspirar sin prostituirte es a un minipiso de 20 metritos, que te costará 150 mil euros como poco.

En fin, que una arde en deseos de propinarle un katanazo a esta individua, pero se aguanta y soporta el monólogo estoicamente. Mi paciencia es mayor de lo que pensaba.